Crónica de Nuestro Primer Círculo de 2026
1 de febrero de 2026
Hay momentos que no se pueden capturar en palabras, pero que el alma reconoce como sagrados. El círculo de Brighid que celebramos hoy fue uno de esos momentos.

El Llamado de Brighid
Desde que comencé a planear los círculos de mujeres para 2026, supe que Brighid debía abrir el año. Ella, la diosa celta del fuego triple —inspiración, sanación y transformación— era la energía perfecta para un mes de nuevos comienzos.
Pero lo que no sabía era cuánto necesitábamos todas ese fuego.
En enero, cuando el mundo nos vende promesas vacías y metas que se olvidan en febrero, nosotras elegimos algo diferente. Elegimos hacer una pausa. Mirarnos. Preguntarnos: “¿Qué quiere mi alma, no mi ego?”
Y Brighid respondió al llamado.
Lo Que Sucedió en el Círculo
Llegaron mujeres de diferentes edades, historias y caminos. Algunas se conocían, otras eran completamente nuevas. Pero todas llegaron con algo en común: el cansancio de vivir apagadas.
La Apertura
Encendimos la vela central. Cada mujer encendió la suya desde esa llama madre. Y en ese gesto simple, algo profundo se activó: todas compartimos el mismo fuego.
En el círculo de palabra inicial, escuché:
- “Estoy agotada de dar tanto y recibir tan poco”
- “No sé quién soy cuando nadie me necesita”
- “Tengo miedo de querer algo solo para mí”
- “Me siento egoísta por estar aquí”
Y con cada confesión, vi cabezas asentir. “Yo también. Yo también. Yo también.”
Esa es la magia del círculo: romper el aislamiento.
La Enseñanza
Compartí la historia de Brighid —no como dato histórico, sino como medicina viva. Les conté sobre el fuego eterno de Kildare, sobre las sacerdotisas que lo mantenían encendido, sobre lo que significa ser guardiana de tu propio fuego sagrado.
Les hablé de los tres fuegos:
El Fuego de la Inspiración: ¿Qué quiere crear tu alma este año?
El Fuego de la Sanación: ¿Qué necesita transformarse para que puedas avanzar?
El Fuego de la Forja: ¿Qué aspectos de ti están listos para renacer?
Vi lágrimas. Vi reconocimiento. Vi chispas encendiéndose.
El Trabajo Interior

Durante la meditación guiada, el silencio fue profundo. Esa clase de silencio donde puedes sentir el trabajo interno de cada mujer. El tipo de silencio sagrado.
En el trabajo de journal, las plumas se movían rápido. Algunas lloraban mientras escribían. Otras sonreían. Algunas solo respiraban profundo, como si finalmente tuvieran permiso de sentir.
Las preguntas eran simples pero devastadoramente honestas:
- ¿Qué estoy soltando de 2025?
- ¿Qué nueva versión de mí quiero encarnar?
- ¿Cuál es mi palabra guía para 2026?
El Ritual del Fuego y la Semilla
Este fue el momento más poderoso.
Una por una, se acercaron al fuego. Cada mujer leyó en voz alta lo que estaba soltando —creencias limitantes, patrones tóxicos, miedos heredados— y quemó el papel.
Escuché:
- “Suelto la creencia de que mi valor depende de cuánto doy a otros”
- “Suelto el miedo a decepcionar a mi familia si elijo diferente”
- “Suelto la culpa de poner límites”
Y el grupo respondía: “Que el fuego lo transforme”.
Luego, tomaron sus tres semillas. Las sostuvieron mientras declaraban su intención para 2026. Y en ese momento, el círculo completo se convirtió en un campo de posibilidades sembradas.
El Compartir
En el círculo de palabra final, algo había cambiado. Las voces sonaban más firmes. Los ojos brillaban diferente.
Una mujer dijo: “Vine sintiendo que estaba siendo egoísta por tomar este tiempo para mí. Me voy sabiendo que cuidarme no es egoísmo, es supervivencia.”
Otra compartió: “No sabía cuánto necesitaba escuchar que otras mujeres sienten lo mismo que yo. Ya no me siento tan sola.”
Y una más confesó entre lágrimas: “Hace años que no me preguntaba qué quiero YO. Hoy lo hice. Y mi alma respondió.”
Lo Que Me Llevé del Círculo
Como facilitadora, también recibo medicina cada vez que sostengo un círculo.
Hoy me recordaron que no estoy dando nada. Solo estoy sosteniendo el espacio para que cada mujer recuerde lo que siempre estuvo ahí. El poder no viene de mí. Viene de ellas. Siempre de ellas.
Vi algo que me quita el aliento cada vez que sucede: mujeres que llegan sintiéndose pequeñas, y se van recordando que son inmensas.
Y entendí, otra vez, por qué hago esto.
No por reconocimiento. No por sentirme “maestra”. Lo hago porque creo con cada fibra de mi ser que cuando una mujer despierta y recuerda su poder, el mundo cambia un poco.
Y cuando son muchas mujeres despertando al mismo tiempo, en círculo, sosteniéndose…
El cambio es inevitable.
Las Semillas Que Plantamos
Cada mujer se fue con su bolsita conteniendo:
- Tres semillas físicas para plantar cuando se sienta lista
- Su intención escrita
- El recordatorio de que ella es la guardiana de su propio fuego
Pero también se fueron con semillas invisibles plantadas en el alma:
La semilla del “puedo”.
La semilla del “merezco”.
La semilla del “ya no más”.
La semilla del “empiezo hoy”.
Y yo confío en que esas semillas germinarán. En su tiempo. Con su cuidado. Con su intención.
Porque eso es lo que pasa cuando plantas algo con consciencia: crece.
Reflexiones Finales
Al cerrar el círculo y apagar las velas, sentí una gratitud profunda.
Gratitud por cada mujer que tuvo el coraje de venir.
Gratitud por la confianza de abrirse en un espacio compartido.
Gratitud por Brighid, que realmente se hizo presente.
Gratitud por este camino que elegí hace años y que cada día confirma que es el correcto.
Para Ti Que Estás Leyendo

Si algo en este relato resonó contigo…
Si sentiste un tirón en el pecho al leer sobre mujeres reconectando con su poder…
Si pensaste “yo también necesito esto”…
Escucha esa voz.
Los círculos continúan. Cada mes, una nueva diosa. Cada mes, una nueva oportunidad de recordar quién eres debajo de todo lo que el mundo te ha dicho que debes ser.
Febrero traerá una nueva energía. Marzo, otra. Y así durante todo 2026.
Porque este viaje no es de un día. Es de todo un año. Es de toda una vida.
Y tienes un lugar en el círculo.
Agradecimientos
A las 20 mujeres valientes que iniciaron este viaje conmigo: las llevo en mi corazón. Gracias por confiar. Gracias por atreverse. Gracias por ser fuego.
A Brighid, por recordarnos que el fuego nunca muere, solo espera ser avivado.
Y a ti, que lees esto, por considerar unirte a esta tribu de mujeres que están cambiando el mundo una intención a la vez.
Que tu fuego arda brillante, hermana. 🔥
María José
Terapeuta Holística & Facilitadora de Círculos de Mujeres
Astral Body and Mind
Próximo Círculo
Febrero 2026: Afrodita,Amor propio, Limites saludables y Renacimiento
Información y registro próximamente.
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